🟣 CAPÍTULO 4

Cristo en el centro · Encarnación, cruz y resurrección

Todo se sostiene o se cae con Cristo. Este capítulo pone el foco donde debe estar: en Jesús y en su obra completa.

encarnacion

Encarnación, Dios se acerca

EncarnaciónRevelación

El cristianismo no empieza con nosotros buscando a Dios, sino con Dios buscando al ser humano. La encarnación significa que Dios entra en nuestra historia, asume nuestra humanidad y nos revela su rostro en Jesús.

Jesús no es un mensajero cualquiera. Es Dios con nosotros: compasivo, verdadero, firme, lleno de gracia.

cruz

La cruz, amor costoso y justicia misericordiosa

CruzExpiación

En la cruz, Jesús carga con el pecado y derrota el poder que nos esclaviza. Hay varias imágenes bíblicas para entenderlo: sustitución, victoria, rescate, reconciliación, sacrificio.

En vez de elegir una sola, este libro prefiere escuchar a todas. La cruz es demasiado grande para caber en una etiqueta.

  • Sustitución: Cristo muere por nosotros.
  • Victoria: Cristo vence al mal y a la muerte.
  • Reconciliación: Dios nos trae de vuelta a casa.
  • Limpieza: Dios purifica y renueva.
resurreccion

Resurrección, el sello de Dios

ResurrecciónNueva creación

La resurrección no es un final feliz simbólico. Es el anuncio de que la muerte perdió. Jesús vive, y por eso el Evangelio es noticia y no mito.

La resurrección inaugura una nueva creación. Cuando alguien cree, esa nueva vida empieza a operar en el presente.

para todos

¿Cristo murió por todos?

Expiación ilimitadaFe

En la línea arminiana, la expiación es universal en alcance: Cristo murió por todos. Eso no significa universalismo (que todos se salvarán automáticamente), sino que la provisión es suficiente y sincera para todos.

La salvación se recibe por la fe. La fe no “compra” nada: recibe lo que ya fue dado.

Idea clave Provisión para todos, aplicación en los que creen. Oferta real, respuesta real.