Declaración Teológica del Proyecto

Panorama Bíblico Redentor

Este curso afirma que la Biblia es la revelación escrita de Dios, dada por inspiración divina, plenamente confiable en todo lo que afirma y suficiente para conducir al ser humano al conocimiento salvador de Jesucristo.

Creemos que la Escritura constituye una unidad orgánica. Aunque compuesta por múltiples libros, autores y géneros literarios, presenta una narrativa coherente que se desarrolla históricamente desde la creación hasta la consumación final.

Afirmamos que Dios se ha revelado progresivamente en la historia, culminando de manera plena y definitiva en la persona y obra de Jesucristo. Él es el centro interpretativo de toda la Escritura.

Sostenemos que la revelación bíblica manifiesta a un Dios santo, justo, amoroso y relacional, que actúa soberanamente en la historia sin anular la responsabilidad moral del ser humano.

Creemos que la salvación es iniciativa de la gracia divina, ofrecida en Cristo a toda la humanidad, y recibida mediante la fe. La respuesta humana es real y significativa, aunque nunca independiente de la acción previa de Dios.

Afirmamos la necesidad del nuevo nacimiento, la obra transformadora del Espíritu Santo y el llamado continuo a la santificación en la vida del creyente.

Sostenemos que la Iglesia es la comunidad redimida, llamada a proclamar el evangelio, vivir en santidad y participar activamente en la misión de Dios en el mundo.

Esperamos la consumación de todas las cosas en el retorno glorioso de Cristo, el juicio justo de Dios y la restauración final de la creación.

Este proyecto se compromete a estudiar la Biblia mediante un enfoque inductivo, dando prioridad al texto en su contexto histórico y literario, permitiendo que la Escritura interprete la Escritura, y procurando siempre una lectura que honre tanto la soberanía divina como la responsabilidad humana.

Nuestro propósito no es imponer un sistema sobre el texto, sino dejarnos formar por el testimonio completo de la revelación bíblica.

Cierre sugerido para lectura devocional: Salmo 119:160.